Si el usuario duda… no compra.

No lo se Rick… ¡parece falso!

Tal vez estemos ante una auténtica pieza del Imperio Bizantino, o tal vez tengamos ante nuestros ojos una estampa de las difíciles, de esas que venían con un chicle de poca calidad pero con nuestro jugador favorito… ambas ofertas parecen atractivas y cada una tiene su público… pero falta lo más importante: nuestra decisión de compra.

 El último paso, el cierre, depende de eliminar la fricción. La dudas pueden surgir por una mala experiencia de usuario o falta de información en el momento del contacto.